domingo, 31 de mayo de 2026

Firmamento

Pasear la cabeza gacha
bajo ramas tronchadas
por el peso silencioso
de las malas decisiones
hasta entender el firmamento
entre los pliegues del suelo.
 
Asumir los impactos traicioneros,
las preguntas por la espalda,
las respuestas grisáceas,
las ganas de olvidar,
hasta quedarse dormido en el lecho
de olas mecidas por la tempestad.
 
Despertar boqueando cada noche
en busca de luces esquivas
secuestradas por la ausencia
de un sendero uniforme
hasta encontrarse en mitad del destino
sin que compense mirar hacia atrás.

sábado, 23 de mayo de 2026

Almíbar

Alertas de sueños viciados,
de sangres apátridas,
de vuelos hundidos,
de logros mellados,
de tristeza en almíbar.
 
Avisos de noches esquivas,
de lunas lloronas,
de adoquines huérfanos,
de secretos yermos,
de almohadas traidoras.
 
Amenazas de miedos no escritos,
de mañanas informes,
de lustres raídos,
de perdones sin rumbo,
de nostalgias por hacer.

domingo, 17 de mayo de 2026

El lado correcto

El lado correcto quizá no tenga forma
ni nos pertenezca nunca.
Jamás sabremos si estamos en él
o fue solo un burdo espejismo
para sentirnos cómodos,
para dejarnos cegar por el presente
y seguir caminando perdidos.
 
Hay miles de esperanzas ilusas
que yacen en el lado correcto
sin que ninguna certeza las entierre
mientras son devoradas con saña
por aquellas mentiras ululantes
que tantas veces creímos dejar escondidas
en recovecos de ojos cerrados.

domingo, 10 de mayo de 2026

Catalejo

Los días fondean suspicaces
apenas sostenidos por anclas temblorosas
mientras esperamos ese brote de claridad
que nos autorice a atracar
en el puerto donde desembarcan
las espaldas de las decisiones.
 
Navegar sobre las renuncias conlleva zozobra,
duelo, dudas, euforia, distorsión.
La orilla se disfraza de espejismo
hasta que aparece, minúscula,
la valentía que saluda burlona por el catalejo
para imantar nuestra proa a la esperanza.

sábado, 2 de mayo de 2026

Limbos

Escondidos en limbos durmientes
buscamos el reflejo de nuestro vacío
en el deforme espejo de las nubes
que huyen en bucle de todos los dramas
con los que las amenazamos al alba
cuando nos llega la hora de llorar.
 
Parapetados en cómodos bucles
cedemos ante la gravedad
donde se quedan flotando inconscientes
las heridas que algún día mordieron
hasta que escuchen la orden del trueno
que las invite a desistir.