El tren que pasaba una sola vez en la
vida se le volvió a aparecer en la dirección contraria. Se lanzó sin pensar
hacia él y consiguió colarse en uno de sus vacíos vagones. Cuando se presentó
el revisor, tanteó sus bolsillos y apenas encontró una vieja foto fracturada.
Tuvo suerte. Era el único billete válido para ese trayecto.
Poemas y relatos publicados semanalmente. Puedes ponerte en contacto conmigo escribiendo a mighergar@gmail.com
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sábado, 11 de julio de 2015
sábado, 4 de julio de 2015
Deriva
Nunca le interesó recibir explicaciones
más nítidas sobre lo que le ocurría. Vivía convencida de que llegaría el día en
el que, cuando menos lo esperaran, el dolor se daría la vuelta, cansado de
seguirla en su ralentizada deriva. Si algo había aprendido tras tanto
sufrimiento era que al dolor no le gusta vagar sin rumbo.
viernes, 26 de junio de 2015
Fuimos
Fuimos muros embestidos.
Fuimos ascos desterrados.
Fuimos regueros obscenos.
Fuimos vacíos infectados.
Fuimos redes de suspiros.
Fuimos porqués ultrajados.
Fuimos puzles homogéneos.
Fuimos charcos rescatados.
Fuimos tesones discretos.
Fuimos desdenes airados.
Fuimos ajenos muy nuestros.
Fuimos nosotros olvidados.
lunes, 15 de junio de 2015
Saltar por los aires
Clavó sus rodillas contra la hierba, y
cuanto más las hundía más ganas le entraban de saltar por los aires. La humedad
se haría cargo de extirpar la costra de cotidianidad de la que solo lograba
desprenderse en situaciones como aquella. Nadie en el gentío que le rodeaba se
paró a recoger esos fragmentos de miseria y evolución. Entendió entonces que el
suelo es tan egoísta como equitativo.
lunes, 8 de junio de 2015
Cuentan que...
Doce
miedos meditan.
Quince
piedras me amenazan.
Trece
mordiscos al viento.
Catorce
susurros de plata.
Doscientos
días se funden.
Cientos
de horas naufragan.
Setenta
luces se encogen.
Cincuenta
ríos se desangran.
Veinte
telones huyen.
Treinta
inocencias descalzas.
Cinco
caricias nacen.
Dos
latidos se matan.
Once
temores vuelan.
Diez
frases nos engañan.
Ocho
amuletos de lava.
Nueve
zarpazos al alba.
Seis
pasos cerca del cielo.
Tres
lágrimas en tu cara.
Siete
batallas de ensueño.
Una
y solo una es el alma.
domingo, 31 de mayo de 2015
Poema para la presentadora de un informativo nocturno
¿Cómo
puedes salir ahí a perfilar más coartadas?
Tras
el paredón de plasma,
escudada
en tu tramoya
de
piezas encadenadas.
¿Cómo
puedes conjugar tristeza con variedades?
Mezclas
guerras de otros mundos
con
recetas periurbanas
y
sucesos nauseabundos.
¿Cómo
has podido domar tu sonrisa traicionera?
Voz
grave ante los recortes
de
tipos sin interés
que
preceden al deporte.
¿Cómo
has conseguido ser la vacuna que al hablar anestesia multitudes?
Referente
de un hogar
ávido
de información
pero
ansioso de ignorar.
¿Cómo
puedes, tras mentir, aún mirarme a la cara?
¿Cómo
puedo yo buscar la verdad en tu mirada?
domingo, 24 de mayo de 2015
Rosa de los vientos
Tus pétalos se abren
ante la sequedad del desierto
llevando la contraria a ese orden
creador de presentes mutilados.
Con su dulce tersura explican
que solo quieren acoger
la savia de la pobreza
y el rocío de la fe.
Las raíces se contonean
entre dos mares de tierra
paridos para ser madres
de lo que otros llaman frontera.
Soplas con perseverancia
el guiso de los anhelos
sabiendo que saben mejor
las sonrisas sin los velos.
martes, 19 de mayo de 2015
Perfil
Solo con paciencia logro unir los puntos
con los que te conviertes en ti.
No basta con amarrarme bien a los nudos
de tus entrañas.
De nada me sirve si no respeto el suave
perfil de tu esencia.
martes, 12 de mayo de 2015
45 km/h
Nunca pensamos que un accidente a 45
kilómetros por hora pudiera ser tan grave. ¿Quién nos iba a imaginar saliendo
disparados, antes de traspasar el umbral de la existencia? Despojados con
imprudencia de la seguridad preventiva que nos insistía en no ponernos en
marcha ni viajar siguiendo ese recorrido. Las explicaciones se pudren en el
archivo de atestados de nuestro pasado, mientras ansiamos rehabilitarnos de las
secuelas que dejó la colisión.
lunes, 4 de mayo de 2015
Cobijo
Tu mirada es un rompeolas curtido de
mimbre y paciencia
al que corre a zambullirse el viento
despavorido.
Eres cobijo acurrucado entre dos férreas
paredes,
paridoras de un rincón
templado de exuberancia.
Se bambolea entre tus raíces una cinta
de optimismo
donde empaca la virtud su cosecha más
cobriza.
Brotan de tu sombra alhelíes generosos,
herederos de un imperio
soberano en elegancia.
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