viernes, 30 de enero de 2026

Tempestad

Llovió tan seguido
que invitamos a vivir a la tempestad
hasta anegar los colchones
con charcos de frío y distancia
sobre los que intentar reposar cada noche.
 
El día que paró
no recordamos dónde habíamos puesto el sol
y continuamos con los ojos entrecerrados
moviéndonos a tientas entre silencios
con los que abrigarnos de los zarpazos del olvido.

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