sábado, 27 de julio de 2019

Fiestecita

Con una frase
eres capaz de dinamitar el muro de insomnio
que construyo con ladrillos de madrugada.

Con dos oídos
puedes traducir lo que mi alma necesita
mejor que mil diccionarios.

Con una sonrisa
logras limpiar mi sol
de tantas dudas e inquietudes.

Enorme fiestecita,
doctora en el idioma
que solo hablan los abrazos verdaderos.

sábado, 20 de julio de 2019

Zarpazos

Cuando el suelo me convence
para hacerle compañía
me regañan tus letras
obligándome a pensar.

Cuando mis ojos me raspan
con zarpazos llenos de sal
pelea con ellos tu risa
hasta hacerlos desistir.

Sigue demostrándome que el agua de mi llanto solo crea desierto,
sigue recordándome que la pena siempre provoca mala digestión.
No dejes de enviarme abrazos ocultos en palabras,
no pares de estar presente cuando me secuestra el temporal.

sábado, 13 de julio de 2019

Historias romas

La nostalgia se escurre invisible entre las grietas
para afilar frente a nosotros
las brillantes hojas en blanco
destinadas a convertirse
en punzantes reflexiones.

Al final solo son historias romas
que embisten sin percutir
melladas inconscientemente
por el vano afán
de expresar lo que a nadie pertenece.

sábado, 6 de julio de 2019

Trastienda

La rutina nos empuja
hasta la trastienda del paraíso.
Solo allí podemos comprobar
si realmente pertenecemos a ese espacio,
si realmente merecemos ese tiempo.

La paciencia nos conduce
ante las medidas correctas.
Solo así somos capaces de ver
la verdadera altura del techo,
el verdadero magnetismo del suelo.

domingo, 30 de junio de 2019

Babilonia

Legitimamos con vanas razones
las fronteras de Babilonia
construyendo resplandecientes muros
donde el reflejo de nuestros egos
nos deslumbraba impunemente.

Ahora tratamos de escalar
dejando kilómetros de piel
en sus resbaladizas paredes.
El suelo y la vergüenza
siempre tienen sus brazos abiertos.

sábado, 22 de junio de 2019

Polizonte

No quiero decidir entre las alas y el suelo,
prefiero ir regando el camino con silencio.
El tiempo me pregunta dónde quiero estar mañana,
yo solo le respondo que escondido entre tu calma.

Cuando veas mi hambre de sonrisas
aliméntame con la dieta de tus palabras.
Prometo ser solo un polizonte pasajero
que pronto habrá dejado el barco que va a tus sueños.

sábado, 15 de junio de 2019

A posteriori

Siempre descubrí tarde
que el silencio era el mejor mensaje.
Lecciones a posteriori
aprendidas a base
de ir tallando derrotas
en el corazón.

Nunca terminan de bastarme
los perdones que tengo ahorrados.
Los dejo crecer con mimo
y cuando pienso que son suficientes
se vuelven minúsculas lágrimas
huyendo del naufragio de mis ojos.

A veces cuento mis cicatrices
para saber cuánto he cambiado.
Se posan sobre mi alma
con la discreción adecuada
para que no me arrepienta
de haber errado contigo.

domingo, 9 de junio de 2019

Astronautas

Los astronautas no pueden llorar.
Al menos no deben,
pues sus lágrimas son sólidas
como diamantes salados
paridos contra la gravedad.

Lo que nadie sabe
es si ese llanto duele más
allí arriba
o si escuece tanto
como el agua que riega esta tierra.

sábado, 1 de junio de 2019

Sepultura

El peso del sol se intuye
tras los muros de la tela que te adorna.
No hay manera de treparlos con palabras
sacrificadas por el ansia de mi boca.

Por más que intento descifrar tu fortaleza
tu mirada siempre encripta mis anhelos.
En las barreras revestidas de inocencia
se electrocutan mis intentos de entenderte.

Jugaré a ser mártir
hasta verme desarmado.
Si eso sucede
envía mi esperanza al mar
para que nunca puedas ver su sepultura.

sábado, 25 de mayo de 2019

Hospedaje

De repente, el orgullo te salpica.
No es tan fácil secarse con la toalla del adiós.
Siempre quedan las gotas
de charcos traicioneros
ansiosos de cruzarse en el camino como señales escondidas.

Déjate empapar
por la evidencia
y ten paciencia suficiente
para esperar al sol.

Sin darte cuenta, te habla la nostalgia.
Te vende su discurso envenenado con su compadre el alcohol.
Dales lumbre y mesa
y algo de calor
hasta que encuentren hospedaje en ojeras más sedientas.

Abraza el reloj
que marca los pasos
hasta que deje de arrastrarte y os fundáis
en la hoguera de un abrazo.