Me miras
como mirabas anoche la tormenta.
No sé si me buscas
cuando extiendes tu mano entreabierta.
Quizá piensas
en que mi aliento no sirve de cobijo.
Te callas
esperando que otro rayo lo resuelva.
Esperas
más destellos a los que robar sus energías.
Intuyes
que tampoco será hoy.
Mientras nos cala la desidia
me lanzas desesperada
una última sonrisa
a la que anclar mi fe desbordada.
Cuando te veo bajar la colina
empujada por ríos de desgracia
apenas puedo ofrecerte un suspiro
para que no te hundas sin nada a tu espalda.
como mirabas anoche la tormenta.
No sé si me buscas
cuando extiendes tu mano entreabierta.
Quizá piensas
en que mi aliento no sirve de cobijo.
esperando que otro rayo lo resuelva.
Esperas
más destellos a los que robar sus energías.
Intuyes
que tampoco será hoy.
me lanzas desesperada
una última sonrisa
a la que anclar mi fe desbordada.
empujada por ríos de desgracia
apenas puedo ofrecerte un suspiro
para que no te hundas sin nada a tu espalda.