Los días fondean suspicaces
apenas sostenidos por anclas temblorosas
mientras esperamos ese brote de claridad
que nos autorice a atracar
en el puerto donde desembarcan
las espaldas de las decisiones.
Navegar sobre las renuncias conlleva zozobra,
duelo, dudas, euforia, distorsión.
La orilla se disfraza de espejismo
hasta que aparece, minúscula,
la valentía que saluda burlona por el catalejo
para imantar nuestra proa a la esperanza.
apenas sostenidos por anclas temblorosas
mientras esperamos ese brote de claridad
que nos autorice a atracar
en el puerto donde desembarcan
las espaldas de las decisiones.
duelo, dudas, euforia, distorsión.
La orilla se disfraza de espejismo
hasta que aparece, minúscula,
la valentía que saluda burlona por el catalejo
para imantar nuestra proa a la esperanza.
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