Las agujas se contraen.
Guillotinas en milésimas de segundo
se llevan por delante
presentes desguarnecidos
que ahora yacen balbuciendo
maldiciones retrasadas.
Las pupilas lo celebran.
Avideces insaciables
degluten ansiosamente
otra historia desechable
donde sobran juicios burdos
y falta melancolía.
Guillotinas en milésimas de segundo
se llevan por delante
presentes desguarnecidos
que ahora yacen balbuciendo
maldiciones retrasadas.
Avideces insaciables
degluten ansiosamente
otra historia desechable
donde sobran juicios burdos
y falta melancolía.
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